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martes, 19 de abril de 2016

Cómo hacer esculturas con papel y pegamento (2)


3.- El empapelado. Y Retomando el toro y con la satisfacción de que el esqueleto de la cabeza, cuello y cuerpo habían quedado bastante convincentes, comencé a empapelarlos con periódico. 
Aunque cubrí por completo al toro de periódico es notorio que aun no tiene patas. Hasta este momento no sabía todavía cómo las iba a fijar.

Esto se hace de la siguiente manera. En una tina grande, acorde con las dimensiones del modelo, vertemos bastante pegamento blanco diluido con un poco de agua para hacerlo menos espeso y con esta mezcla bañamos trozos de papel periódico que iremos colocando poco a poco sobre el esqueleto hasta cubrirlo todo. (Hay que cuidar que el periódico quede totalmente mojado y cubierto de pegamento antes de colocarlo). Lo ideal es que la capa de periódico finalmente quede gruesa, esto lo conseguimos colocando varias capas de periódico, una encima de la otra cada vez que haya secado la antecedente. 


En esta imágen podemos ver cómo el periódico perfila nítidamente toda la estructura que hay debajo. Una vez seco, queda muy endurecido.



Te confieso que yo no lo hice así, debido a que el tiempo me apremiaba, así que confié en la dureza del material, pero eso sí, tuve el cuidado de colocar la mayor cantidad de periódico en esta única capa, tratando de engrosarla al máximo; aun así, y como te comenté en un principio y adelantándome a este hecho, una vez hubo secado un poco el empapelado, le hice una rajadura justo en el abdomen al toro y le inyecté generosas cantidades de espuma de poliuretano, cuya propiedad expansiva reafirmaría la solidez del cuerpo una vez hubiera solidificado. No cabía duda y así sucedió.


Empapelando al torero. El trabajo de empapelamiento del torero era casi ya pan comido. El mismo procedimiento llevado a cabo con el toro. El asunto del grosor de la capa de periódico no representaba mayor problema pues como recordaremos,  utilicé casi en su totalidad el cuerpo de la payasita, muy sólido por cierto, y en las partes que quedaron endebles cuando la corté, (que fueron muy pocas), inyecté dosis generosas de espuma de poliuretano que al endurecerse eliminaron cualquier fragilidad. 


Tuve a bien dejar las piernas prácticamente sin empapelar; estaban muy bien hechas y duras, ya de origen como para tocarlas; únicamente modele los zapatos con piezas de periódico doblado y les coloqué unas plantillas de cartón para aumentar la estabilidad. Por cierto, respecto  de este punto, el de la estabilidad, había olvidado comentarte que durante la reconstrucción de la payasita para volverla torero, tuve especial cuidado en que la pose que adquiriera fuera, precisamente lo más estable posible, y finalmente  lo conseguí de tal modo que increíblemente ya como torero se mantenía de pie sin tener que recargarlo o sostenerlo con nada que no fueran sus propios pies. Muy atinado, no crees?


Cómo puedes observar, claramente se ve en esta imágen como el torero se sostiene solo. gracias al equilibrio que le confiere su pose.



El esfuerzo real en este paso  lo concentré en el modelado de la cara, pues esa payasita

no tenía las mejores facciones que digamos, y aunque usé su cabeza, que tenía buena redondez, su rostro era poco o nada escultórico; hacía más bien honor a su función de burda piñata.


Estaba bastante dura, así que comencé a apretujar con cierta fuerza  la cara, con la intención de  crearle unas más fidedignas facciones. Apreté justo en los ojos para darle relieve a las cuencas, presioné en la zona de los cachetes y levanté la nariz un poco.  Y a base de apretujones y apretujones creo que logré revitalizar ese rostro ganando un poco de realismo, muy poco para ser honestos, pero quizá lo suficiente como para alejarlo de la forma de piñata. 

La cara de la payasita fue transformada en la del torero.

Las patas del toro.
Hasta aquí había sorteado bastantes problemas de construcción en el toro. La cabeza y el cuello me significaron una buena desvelada, pero ahora había llegado al punto en donde simplemente no sabía pero ni remotamente que debía hacer para fijar las patas al cuerpo del toro. Modelarlas no me inquietaba, pues el periódico hecho bolas y la cinta canela ya me habían demostrado su eficacia para crear formas a mi gusto. El verdadero problema estribaba en cómo debía fijar las patas de manera más que sólida pues de ello dependería la estabilidad y resistencia de la pieza, ya que además de cargar el cuerpo, fungirían como soportes para fijarlo a la plataforma;  y por si fuera poco, solo tendría tres puntos de anclaje, ya que una de las patas delanteras quedaría volada, precisamente porque así la sostiene el toro verdadero cuando bufa alistándose a embestir, -agacha la cabeza, apuntando con los cuernos su objetivo mientras resopla, poderosamente y rasca con la pata izquierda la arena-. Así debía ser la actitud de mi toro escultórico. Por tanto el problema era grande.

Afortunadamente vino en mi ayuda mi buen amigo Luis, quién con su experiencia en trabajos de herrería atinadamente me dio la solución. Colocaríamos en los huecos correspondientes a cada pata postes de madera que servirían de alma, (Para las patas traseras hubo que usar dos postes para formar el ángulo propio de su anatomía). Primero los atornillaría al cuerpo para fijarlos en su lugar exacto y una vez fijos, los huecos serían rellenados con una espuma de poliuretano extra expandible, con lo que conseguiríamos literalmente soldar los postes al cuerpo. Lo hicimos y si, efectivamente, funcionó tal como lo habíamos planeado. Al final, fijar el toro a la plataforma no tendría problema pues tan solo habría que atornillarlo.
El toro boca abajo con sus cuatro postes (patas) ya fijas.
El toro y el torero ya empapelados y presentados para valorar sus poses y proporciones. Ahí van, Ah!, falta modelar las patas del toro.
Me dediqué entonces, con pasión a modelar cada una de las patas del toro. Con bolas de periódico fui construyendo las masas musculares, adecuándolas y fijándolas con cinta canela a los postes. Los tendones y nudos de articulación los hice con tiras de periódico dobladas y muy compactadas.
Para los cascos recurrí nuevamente al hule espuma, para esculpirlos con su forma redondeada característica y luego los forré con cinta canela, tal y como lo había ya hecho con los cuernos. Tuve cuidado de no cubrir la base de cada pata, permitiendo que se asomara el poste de madera para que Luis a la hora  de atornillar al toro encontrara fácilmente el lugar en donde debería poner el tornillo.
Después de un rato logré terminar d emodelar las patas. A base de apretar
el periódico con cinta canela. 
Vista frontal del toro hasta este punto.
Ya esculpidas las patas, solo restaba empapelarlas al igual que el resto de la pieza, esperar a que secara, no mucho, y ahora sí el acabado.
En esta imágen podemos ver al toro ya empapelado, solo falta la pata izquierda, en donde se alcanza a ver la cinta canela que la recubre.
Fondeando las piezas. Ambas piezas hasta este punto estaban ya listas para ser pintadas. Pero para hacerlo primero había que aplicarles un recubrimiento que permitiera a la pintura adherirse firmemente, para que en un futuro no fuera a desprenderse o cuartearse y al mismo tiempo debía evitar que fuera absorbida por el periódico lo que le restaría luminosidad, además de que debería de ser de color blanco para potenciar el efecto del color. Después de probar con la clásica pintura vinílica blanca, que descarté dado que precisamente comenzó a cuartease, debido creo yo al accidentado relieve de las superficies en ambas piezas opté por utilizar un impermeabilizante de color blanco de base agua, de cualidades muy plásticas; que para nada se cuarteaba,  y que aceptaba perfectamente pinturas acrílicas, además de que secaba rapidísimo.

Cómo solucioné el diseño del  capote.

Hago un breve paréntesis en la continuación del proceso para retomar el asunto del capote, que como recordarás me había generado cierta frustración al verlo irrealizable. Finalmente y en este punto del trabajo decidí hacer la espada y el contorno circular con un simple alambre de mediano calibre y el cuerpo con pellón grueso que forré antes por ambos lados con tela de felpa de los colores correspondientes. Luego solo tuve que ir doblando el alambre para generar los pliegues, hasta que sentí que estaba creando una buena ilusión de movimiento rápido, justo en el lance del inicio de una verónica.
Puedes apreciar en esta imagen como ha quedado el torero ya con su fondeado de impermeabilizante. También observa como quedó finalmente el capote; bastante convincente, creo yo.
Pintado y acabado de las piezas.
Ambas piezas ya con el impermeabilizante completamente seco y montadas sobre su plataforma estaban listas para ser pintadas. Comencé por fondear al toro con pintura acrílica negra. En la siguiente secuencia fotográfica podrás apreciar cómo es que fuimos, Mony y yo cubriendo al toro con pintura acrílica negra.







Ayudado por Mony cubrimos rápidamente la pieza completa y dejamos secar. Mientras que al torero le pintamos el traje de color rojo.




Continuando con el toro y ya con el negro bien seco empecé por aplicarle baños con pintura de spray mate para matizarlo. Primero le rocié rojo quemado, con el que adquirió una tonalidad marrón o rojo sangre; parecía que el toro literalmente hervía. 
Para cuando apliqué el rojo ya había yo colocado los ojos, la cola y la pieza ya estaba firmemente montada sobre la plataforma.

Después le apliqué bronce, y entonces se tornó metalizado, blanco y bronce para los cuernos para que se vieran nacarados y metálicos a la vez. A las patas, les di una rociada muy controlada de negro en spray y solo en los nudos de las articulaciones y de verdad que quedaron geniales al resaltar el negro, más que el rojo. Para completar el detallado de las patas bañé a los cascos con bronce para resaltarles ese aspecto.

De este modo podríamos decir que el toro ya había quedado en cuanto a pintura; ya tenía ojos y cola.


Los ojos y la cola del toro.

Pensando en cómo resolver los ojos me acordé que tenía por ahí unas bonitas flores de plástico de utilería que si mi memoria no fallaba tenían unos centros que servirían muy bien para ojos. Las encontré y efectivamente, dos de ellas tenían unos centros que quedarían perfectos como ojos, además tenían como una especie de pinzas plásticas con las que se sujetaban a la flor, mismas que funcionaron muy bien para insertarlos en la cara del toro. La cola tuvo una solución muy creativa. La hice con un mecate grueso, al que le despeiné una de las puntas simulando los pelos ásperos de la cola del toro,  lo pinté de negro y lo fijé al cabuz con pegamento y quedó una cola perfecta.

Finalmente retoqué la plataforma que había recibido pintura de spray y solo le di como toque final un baño de color bronce para unificarla con la figura y terminé el toro.
Vista de 3/4os del toro ya terminado
Vista lateral


Vista desde abajo de la cabeza. Observa el detalle de los ojos.
Pintura y acabado del torero.
El torero requería un tratamiento diferente. Había que pintar poco, porque más bien el esfuerzo radicaría en la decoración del traje. Pintamos, y digo pintamos porque me ayudo mi querida esposa Mony el traje de rojo como ya habíamos visto con anterioridad, las medias rosas y la cara y manos de color carne.
Mientras pintabamos el traje del torero aproveché  para avanzar con el gorrito que como se ve en la imagen está ya modelado con hule espuma y cinta. Además ya lo había fijado a la cabeza
Luego una tarde entera nos dedicamos a decorar con pintura dorada todo ese traje pues como podrás notar abusaba del detalle barroco. Con pincel pintamos los zapatos de negro y los rasgos de la cara y pelo.


Le agregamos a las piernas, chaleco y hombreras ( estas las hicimos de cartulina caple pintada) aplicaciones de encajes especiales para darle más calidad al acabado y como detalle final se me ocurrió darle un ligero baño de pintura en spray dorada a toda la figura, incluyendo el capote para darle un toque de figura barroca enaltecida.
El torero terminado. Se aprecia el brillo dorado en toda la figuara que le apliqué
con pintura de spray.
Comentario final. La realización de estas figuras nos dejó una gran satisfacción a Mony y a mi, sobretodo por el hecho de que se trabajó en gran medida de manera improvisada. Tal ves esta haya sido la mejor lección, cómo alguna vez nos dijo mi maestro en una de tantas clases de diseño: Somos diseñadores, artistas y creativos, por lo tanto no conocemos limitaciones, porque si hay algo que pareciera que no tiene solución siempre "inventaremos" la manera de resolverlo. Gracias por seguir este tutorial amigo artista. Espero sigas mi blog frecuentemente para seguir compartiéndote mi experiencia.

Ve a la primera parte del tutorial.

7 comentarios:

  1. genial muy buen trabajo

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  2. excelente..un saludo desde culiacan sinaloa mexico

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  3. buen trabajo, como hizo para hacer el molde para hacer el toro? he estado buscando planos para hacerlo en madera y no los he conseguido

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  4. buen trabajo, como hizo para hacer el molde para hacer el toro? he estado buscando planos para hacerlo en madera y no los he conseguido

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    Respuestas
    1. Hola, no utilice planos ya que no hubo oportunidad de conseguirlos. Fuimos construyendolo poco a poco basandonos en imagenes que tome de internet en varias vistas de toros como referencia. Como podras notar si sigues el tutorial, hubo mucha improvisacion.

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Diseñador Gráfico de profesión y artista plástico por naturaleza.